Rusia ha respondido con dureza, calificando la acción como "piratería moderna" y una violación directa al derecho marítimo. El Kremlin advierte que este "robo" de recursos no solo eleva la tensión militar, sino que rompe las reglas del comercio global, dejando claro que el control del petróleo venezolano es el verdadero botín en esta pelea de gigantes.